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Cada año, miles de empresas invierten en renovar su página web con la esperanza de mejorar su imagen, conseguir más contactos o aumentar sus ventas.
Sin embargo, pasado un tiempo, muchas llegan a la misma conclusión:
"La web ha quedado bonita, pero no ha cambiado nada."
Y ahí es donde está el verdadero problema.
Porque una página web no deja de ser una inversión. Y como cualquier inversión, debería ofrecer un retorno.
Si una empresa invierte miles de euros en una nueva web y, meses después, sigue recibiendo los mismos contactos, transmitiendo la misma imagen o teniendo las mismas dificultades para captar clientes, el problema no ha sido el precio de la web.
El problema es que esa web nunca llegó a cumplir su función.
Es fácil dejarse llevar por un diseño atractivo.
Animaciones, fotografías de calidad, colores modernos o una interfaz llamativa pueden causar una buena primera impresión.
Pero una web no debería medirse por lo bonita que es.
Debería medirse por lo que consigue.
Hazte estas preguntas:
Si la respuesta es "no" a varias de estas preguntas, probablemente el problema no sea el diseño.

Cuando una empresa decide renovar su página web, suele buscar un proveedor de confianza.
Y muchas veces ese proveedor es una agencia de marketing, una agencia de comunicación o un profesional con el que ya trabaja habitualmente.
No hay nada de malo en ello.
El problema aparece cuando se da por hecho que ofrecer un servicio también significa estar especializado en él.
Desarrollar una página web profesional requiere mucho más que diseñar una imagen atractiva o redactar buenos textos.
Requiere estrategia, experiencia de usuario, arquitectura de la información, optimización del rendimiento, posicionamiento en buscadores, accesibilidad, seguridad y un desarrollo técnico pensado para que la web siga siendo útil durante muchos años.
Es exactamente igual que ocurre en otras profesiones.
Es como pedirle a un fotógrafo que fabrique una cámara. Puede hacer fotografías extraordinarias, pero eso no implica conocer la ingeniería necesaria para construir el equipo con el que trabaja.
O como contratar a un decorador para que construya una casa. Puede conseguir un resultado espectacular en el interior, pero la estructura debe diseñarla quien está especializado en ello.
Con las páginas web ocurre lo mismo.
Una empresa de marketing puede ser excelente creando campañas, gestionando redes sociales o diseñando estrategias de captación.
Pero eso no significa necesariamente que el desarrollo web sea su especialidad.
Y del mismo modo, un estudio especializado en desarrollo web no tiene por qué ofrecer los mejores servicios de marketing.
Cuando cada profesional trabaja en aquello en lo que realmente es experto, el resultado siempre es mejor.
Porque no es lo mismo saber vender una página web que saber diseñarla, desarrollarla y convertirla en una herramienta capaz de ayudar al negocio de una empresa.
Muchas empresas conviven durante años con una web que simplemente "está ahí".
No da problemas... pero tampoco aporta nada.
Algunas señales habituales son:
Cuando una web deja de ayudar al negocio, deja de ser una herramienta y pasa a convertirse en un gasto.

Muchas personas piensan que una web deja de funcionar porque está hecha con un determinado gestor de contenidos (WordPress, Joomla...) o porque necesita un rediseño.
En realidad, la mayoría de las veces el problema es otro.
La web nunca se creó pensando en los objetivos de la empresa.
Se diseñó para "tener presencia en Internet", pero no para captar clientes, generar confianza, facilitar el trabajo comercial o convertirse en una herramienta útil para el negocio.
Y cuando el objetivo inicial no está claro, es muy difícil que el resultado lo esté.
Si estás pensando en renovar tu página web, merece la pena detenerse unos minutos y reflexionar.
Pregúntate:
Responder a estas preguntas antes de empezar un proyecto puede marcar la diferencia entre tener una web que simplemente existe o una que realmente trabaja para tu empresa.
Empieza entendiendo el negocio.
Solo cuando se conocen los objetivos, el tipo de cliente, los contenidos necesarios y el recorrido que hará el usuario dentro de la web, tiene sentido empezar a hablar de diseño y desarrollo.
Por eso, en Verkia creemos que una página web no debe ser únicamente una carta de presentación.
Debe convertirse en una herramienta que ayude a la empresa a crecer.
Porque una web no debería ser un gasto que hay que asumir.
Debería ser una inversión capaz de aportar resultados.
Si la respuesta es "Nada", entonces tu web no está ayudando a tu empresa como debería.
Serie: Una web que trabaja para tu empresa
Esta es una serie de artículos en la que explicamos por qué muchas páginas web no consiguen resultados y cómo convertirlas en una auténtica herramienta para tu empresa.
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