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Cuando una empresa decide renovar su página web, lo primero en lo que suele pensar es en el diseño: colores, tipografías, fotografías, animaciones o incluso en la tecnología con la que se va a desarrollar.
Sin embargo, muy pocas empresas comienzan haciéndose la pregunta más importante:
¿Qué queremos conseguir con esta web?
Y precisamente ahí es donde empiezan muchos de los problemas.
Porque una página web no comienza cuando se escribe la primera línea de código. Comienza mucho antes, cuando se define su objetivo, se entiende al usuario y se diseña una estrategia capaz de convertir esa web en una herramienta útil para la empresa.
Cuando esa planificación no existe, el resultado suele ser el mismo: una web atractiva, técnicamente correcta, pero incapaz de generar resultados.
Es habitual que las primeras conversaciones sobre un proyecto web giren alrededor del aspecto visual.
¿Qué colores utilizaremos? ¿Cómo será la página de inicio? ¿Qué fotografías vamos a mostrar?
Todo eso es importante, pero ninguna de esas decisiones debería tomarse antes de responder una cuestión mucho más relevante:
¿Qué esperamos que haga un visitante cuando entre en nuestra web?
Dependiendo de la respuesta, toda la estructura del proyecto cambiará.
No necesita la misma web una inmobiliaria que quiere generar solicitudes de visita, una agencia de viajes que busca aumentar sus reservas o una empresa industrial cuyo objetivo es conseguir solicitudes de presupuesto.
El diseño debe ayudar a conseguir esos objetivos, no convertirse en el objetivo del proyecto.
Una buena planificación comienza con preguntas sencillas, pero fundamentales.
Responder a estas preguntas antes de empezar evita muchas decisiones improvisadas durante el desarrollo y ayuda a construir una página web pensada para durar.

Después de años desarrollando proyectos web, hay errores que aparecen una y otra vez.
Entre los más habituales encontramos:
Individualmente pueden parecer pequeños errores.
Sin embargo, cuando se acumulan, terminan convirtiendo la página web en una inversión que no genera el retorno esperado.
Existe la creencia de que dedicar tiempo a planificar significa retrasar el desarrollo.
La realidad suele ser justo la contraria.
Cuando un proyecto está bien definido desde el principio:
Planificar no significa perder tiempo.
Significa invertir tiempo donde realmente aporta valor.
En Verkia creemos que una página web no debería empezar hablando de diseño.
Antes de plantear cualquier propuesta necesitamos entender el negocio, conocer a sus clientes, identificar sus objetivos y definir qué papel debe desempeñar la web dentro de la empresa.
Solo después comenzamos a trabajar en la arquitectura de la información, la estrategia de contenidos, el diseño y el desarrollo.
Porque cuando la planificación es sólida, todas las decisiones posteriores tienen sentido.
La tecnología evoluciona constantemente.
Las tendencias de diseño cambian cada pocos años.
Pero hay algo que nunca cambia.
Las mejores páginas web son aquellas que nacen de una estrategia clara.
Cuando una empresa sabe qué quiere conseguir, conoce a quién quiere dirigirse y construye una web alrededor de esos objetivos, el desarrollo deja de ser un simple proyecto tecnológico para convertirse en una herramienta que aporta valor al negocio.
Por eso decimos que las malas webs no fallan al programarse.
Fallan mucho antes: cuando nadie dedica el tiempo suficiente a planificarlas.
Si la respuesta es "Nada", entonces tu web no está ayudando a tu empresa como debería.
Serie: Una web que trabaja para tu empresa
Esta es una serie de artículos en la que explicamos por qué muchas páginas web no consiguen resultados y cómo convertirlas en una auténtica herramienta para tu empresa.
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